sábado, 1 de agosto de 2026

CABALGA EL VIENTO SALVAJE

 



Cabalga el viento salvaje

Poemario

2004

César Alfonso Viñas


La reina sobre fuego

A Brian May y su Red Special.

“Brian, el guitarrista. Es grandioso”. Paul McCartney

“Hay gente estos días que puede hacer cosas con la guitarra que están fuera de mi alcance. Hay un tipo que toca con Queen que puede hacer cosas con la guitarra que yo siempre soñé”. Eric Clapton (1973)



Salpican sobre la nebulosa de luces y humo

tus cuerdas de rugido de motocicleta

destellos de chispas de metal ardiente y denso

hecho líquido

del áurea resbalando

entre tus dedos

como el estallido de

una gigante roja en

miles de estrellas.

Las cuerdas desprenden

una aureola

sabor a caoba y metal

o el aroma de un vino

color sangre añejo,

reposado en tonel

vinolento

que embriaga la nota redonda y pura de Mercurio.

¿Qué ramas gruesas sagradas fueron paridas

por el útero de caobo de la Tierra húmeda

para extraer el rubí de tu guitarra?

Las cuerdas se agitan

en miles de truenos a la vez

y los tímpanos temblaron

un millón de veces

como cuando Moby Dick

aplasta con su cola

el mar de la batería.

Las cuerdas agitadas como ramas

con el viento delicado de mayo

son el sonido denso de la vinolencia

de la madera

que se quema

echando humo

con la furia de sonidos extraños

del fondo del bosque

de la batalla del ogro

en armonías dobles y triples.

Cabalga sobre el viento salvaje

A Freddie Mercury

“Freddie era una persona que podía tener a toda una audiencia en la palma de su mano, por muy grande que fuera”. Kirk Hammet, Metallica



Se hace tu voz pálida

sonora sobre el viento salvaje de otoño.

Tu voz de hueso

–un relámpago en la oscuridad–

no se disolvió en las neuronas del tiempo.

Cabalga tu voz de fuego sobre alas salvajes

del ataque certero del dragón.

Duerme la reina asesina

y los hilos de neuronas

salen de su boca

entretejidas hacia las estrellas

y la oscuridad

imprime una descarga eléctrica

el susurro potente de tu voz

sobre los oídos dormidos

cabalgando sobre el viento salvaje

de la eternidad.

Tu voz no es una luz rota

y la habitación oscura

es un bosque latente en la noche

con el sonido de miles

de luciérnagas cabalgando sobre el viento salvaje.

Tu voz es una luz que susurra

con destellos ocultos en la habitación

a quien sueña en la telaraña del tiempo

con todas las puertas del pasado

abiertas a la vez.

¿Qué flecha disparó tu garganta

que atravesó el viento salvaje y murió de frío?

Entre los susurros nublados del bosque

cabalgas sobre el viento del exceso

con tu voz compacta y directa.

Estoy enamorado de mi coche

A Roger Taylor



Ruge el viento por tu garganta,

los pistones de tus manos

aceleran los ritmos de la carretera

entre los acordes rotos del arpa

y los timbres sordos

de la guitarra precisa.

Enamorado de mi coche

voy hacia el alba

por carreteras salvajes

donde el rugido del viento

es una especie de magia

en la noche más callada

entre los susurros metálicos de las estrellas.

Sin tu rugido de fuego

las voces en Mercurio se apagarían

en la soledad de la órbita

y las armonías que trae el mes de mayo

morirían de frío,

heladas bajo un manto de diamantes.

Extiende tus alas

A John Deacon



Extiende tus alas

y haz volar los diamantes

que caen

desde el alma de tu Fender Preccision.

Haz volar los diamantes

hasta que alojen en los tímpanos del público

como un golpe que se llama redoble

con un re sostenido que se llama golpedoble

hasta que suene el polvo.

Arroja los diamantes

sobre el escenario

hasta que el polvo salte

de la garganta del público.

Sacude las partículas de tus alas,

no hay muchas oportunidades en la vida

para los chicos pobres,

no mires el escenario,

sube,

y haz saltar otra vez el sonido del polvo

con tu pie al son del ritmo ido.

Bajo presión



Deré-re-rero

direro direro

direeeeee-ro

direro

direeeeeeeee-ro

dere-re dere-re

dere-re

derero.

Que os den.

Pam-pam-pam

parabambam

pam-pam-pam

parabambam

Udubaba

udubaba

uduba-babuba

Presión,

la presión se arroja sobre mí,

la vida es como un temblor

oscuro y divino en la luz de las estrellas.

No hay muchas oportunidades en la vida.

¿Cómo puedo ser un agujero negro

para tragarme a las estrellas, al Universo entero?

¿O un valle para beberme todo el agua del río

que baja de la montaña?

Me estoy deshilando en finos acordes rotos

que se esfuman,

las estrellas me gritan,

el tiempo es un demonio,

el amor es un secreto sin fondo.

¿Por qué? ¿Por qué?

¡Ooooooooh!

Hoy me pasa la molécula de la escoria la factura del teléfono,

aún está tu carmesí sobre el vaso de plástico,

las flores de tu pelo se marchitan sobre mi almohada,

aún merodean apariciones del pasado,

el mar de tu voz se esfuma en la caracola…

Estoy harto de luchar como un gallo

en la ciudad de la muerte,

no sé jugar como un niño

con la presión sobre mí;

sólo me queda cerrar los sentidos

y explorar tierras soñadas.

¿Quién quiere vivir para siempre?



I

Poemario de sangre violenta, hoguera de versos caídos

como hojas de otoño en la agitada tierra de mayo,

profundo e imparable

ardes en la noche de los vientos húmedos.

Seremos viga de fuego, rama sin alma,

corderos espantados, farsa impagable,

adiós sin retorno, dueños de nada

en el milagro de la vida.

De todos modos, ¿quién quiere vivir para siempre?

Pero no se disolverá la voz de verso de Freddie

en gélidas aguas, ni se consumirá

en cenizas de fuego como se diluye

en la lejanía la nota musical en la afonía del espacio.

II

Ya quisiera tener el alma alas de pájaro aterrado

cuando se apaguen las luces de los ojos abiertos

pues el alma es sólo tierra de tubérculos húmedos,

solo carne de ternera putrefacta

absorbida por las raíces de la fuerte encina.

Pero de todos modos querido, ¿quién quiere vivir para siempre?

Ser memoria y habitar

en los sótanos oscuros de otros seres

no es suficiente recompensa

por cada peldaño que subimos

en el show de la vida

como un dios con el micrófono alzado al aire

vestido con casaca amarilla.

Pero dime, ¿quién quiere vivir para siempre?

No volaré, no sentiré,

pero os gobernaré en vuestras asustadas cavernas

apartando pesadas cruces de madera

y temblores de carne de gatos negros.

Seré onda y no partícula

consciente de nada y de todo.

III

Pero dime, ¿quién quiere vivir para siempre?

¿Tuviste ya tu oportunidad?

La muerte no es un misterio

para los que estuvieron muertos

antes de nacer.

Es lo mismo el alma que el barro,

pues el alma es tan sólo

polvareda de estrellas

como la crin del caballo al viento,

como un bajo con el corazón latiendo fuerte.

Por eso amigos,

cuando la voz de hueso pausada

atraviesa la luz del tiempo

el espectáculo debe ser continuado

por quienes aún tienen la suerte de caminar por la senda.

Reina de la noche

“Quizás a Freddie le gustaría ser el próximo Mick Jagger”. Mick Jagger



Llevan las amapolas de tu pelo negro

el polen blanco de la reina asesina.

Lanza el bastón cruzado de tu mano derecha

flechas de fuego en la batalla del ogro.

El golpeo de tu voz de ángel oscuro

quemó las voces de los lagos

convertidas en desiertos secos

y agujereó a los rugidos de los leones

convertidos en la afonía del rock.

Ahora, reina con los diamantes

de tu mano izquierda de azúcar negra

y tus alas de vampiro erótico;

baila con el diablo que te dio Belcebú

al ritmo de la banda

“donde quiera que el viento sopleeee…”

Viento, vieeentoooo,

vieeeeeeeen-tooooo…

Reina blanca

“Queen fue la mejor banda del día. Tocaron y sonaron mejor. Supieron aprovechar el tiempo. El mundo fue el mejor escenario para Freddie”. Bob Geldof, organizador de Live Aid



Gobierna el escenario del mundo

con tu bastón de plata.

Pantalones vaqueros claros ceñidos,

camiseta blanca de tirantes ajustada,

brazalete de diamantes sobre el brazo izquierdo,

reina de luz.

¡Que caiga el martilloooooo…!

¡Parsa-rá! ¡Plum!

¡Parsa-rá! ¡Plum!

¡Parsa-rá!

Pan-pan.

Nosotros somos los campeones del mundo,

brazos hacia el cielo,

dos palmadas

y manos abiertas al aire,

nadie salvo la reina blanca

nos puede rockear.

Que caiga la caja armónica del martillo

sobre nuestros tímpanos,

que la púa de seis peniques rasgue

las cuerdas rectas

desde la cejuela de nuestras cabezas

hasta los clavijeros de nuestros corazones

con el recto mástil de nuestras almas.

Nosotros somos los campeones del mundo

abrazados con lágrimas en nuestros ojos,

otro espectáculo acaba,

la vida continúa atrapados

en la ciudad de las luces apagadas.

Lucha por tus propósitos,

el tiempo desgasta el trémolo del alma,

no hay más existencia que esta.

La ciudad de la abundancia no está lejos;

allí el tiempo hace madurar

el sonido de la reina blanca en tonel de roble.

Los mejores días de nuestras vidas

“Si no fuera por las letras de Freddie no sé donde estaría. Queen significó todo para mí. Son campeones de verdad”. Axl Rose, Guns N’Roses



I

La guitarra de caoba de Brian

suena como todo un bosque macizo

sometido a un huracán.

II

En los sonidos vinolentos

de la guitarra de Brian

nunca se pone el sol.

III

Recogen las tres voces de ángel soldadas

de Roger, Brian y Freddie

la potencia de todo

un orfeón de ópera.

IV

Se impone el rugido de Roger

sobre la desgastada voz de Freddie

en la gira del derroche de fuego y humo

diseñada por John.

Volvemos sin un duro a casa,

pero hemos sembrado leyenda

en cada tierra conquistada.

Amor de mi vida



I

Amor de mi vida,

te llevaste mi respiración

cada vez que tu boca de agua y fuego

hacía florecer hojas frescas

de mis ramas de otoño.

II

Amor de mi vida,

me apresaste con tus ojos hondos de mar turbulento

y me cobijé envuelto en tus pechos

buscando la luz de verano.

Si me dijiste que me amabas

¿por qué destrozas ahora

el orbe que creamos juntos?

III

Amor de mi vida,

huelen aún las sábanas

al mar de tu entrepierna líquida

y todavía me quedo adormecido

entre las flores que tu pelo dejó

caer sobre la almohada.

En el salón el carmín purpúreo de tus labios

sigue húmedo sobre la última copa

y tu nombre me llama teñido sobre los muros

de los largos caminos de la noche.

Pero dime, ¿podré seguir solo y encontrar

algún día alguien a quien amar?

El milagro



I

Es un milagro que la cefeida,

un incendio provocado en el Universo

por la nebulosa de la creación,

vomite un gran vórtice voluble

por su boca antojadiza inflamada de fuego,

para crear un ser de neuronas cimbreantes.

II

La montaña se convierte en encina,

la encina en animálculo,

el animálculo en pez,

el pez en rata,

la rata en mono,

el mono en andrógino,

el andrógino en mujer,

la mujer pare a un hombre,

ambos, hombre y mujer,

se mudan en ser humano.

Es un milagro.

III

El corazón de un niño brotando

de las entrañas de su madre,

un bosque entero que florece de la carne férvida de la Tierra,

una nereida de lluvia sobre la arena de playa calada

por el mar salobre de mujer,

la voz de Freddie envuelta en los ecos de las cuerdas de Brian,

son un milagro.

IV

Algún día verá la humanidad

cómo no tendremos que arrodillarnos,

cómo el ser humano molerá sus cadenas y las engullirá

y se asfixiarán sus gemidos de ladrido aterrado.

Es un milagro lo que necesitamos para esto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

«Nubú y Dudín. Dos ositos en la bahía», de César Alfonso Viñas: la aventura de lo cotidiano

Resumen (o por qué deberías leerlo) Dudín es un osito marrón que se despierta a las seis y trece, dos minutos antes de que s...