Cabalga el viento salvaje
Poemario
2004
César Alfonso Viñas
La reina sobre fuego
A Brian May y su Red Special.
“Brian, el guitarrista. Es grandioso”. Paul McCartney
“Hay gente estos días que puede hacer cosas con la guitarra que están fuera de mi alcance. Hay un tipo que toca con Queen que puede hacer cosas con la guitarra que yo siempre soñé”. Eric Clapton (1973)
Salpican sobre la nebulosa de luces y humo
tus cuerdas de rugido de motocicleta
destellos de chispas de metal ardiente y denso
hecho líquido
del áurea resbalando
entre tus dedos
como el estallido de
una gigante roja en
miles de estrellas.
Las cuerdas desprenden
una aureola
sabor a caoba y metal
o el aroma de un vino
color sangre añejo,
reposado en tonel
vinolento
que embriaga la nota redonda y pura de Mercurio.
¿Qué ramas gruesas sagradas fueron paridas
por el útero de caobo de la Tierra húmeda
para extraer el rubí de tu guitarra?
Las cuerdas se agitan
en miles de truenos a la vez
y los tímpanos temblaron
un millón de veces
como cuando Moby Dick
aplasta con su cola
el mar de la batería.
Las cuerdas agitadas como ramas
con el viento delicado de mayo
son el sonido denso de la vinolencia
de la madera
que se quema
echando humo
con la furia de sonidos extraños
del fondo del bosque
de la batalla del ogro
en armonías dobles y triples.
Cabalga sobre el viento salvaje
A Freddie Mercury
“Freddie era una persona que podía tener a toda una audiencia en la palma de su mano, por muy grande que fuera”. Kirk Hammet, Metallica
Se hace tu voz pálida
sonora sobre el viento salvaje de otoño.
Tu voz de hueso
–un relámpago en la oscuridad–
no se disolvió en las neuronas del tiempo.
Cabalga tu voz de fuego sobre alas salvajes
del ataque certero del dragón.
Duerme la reina asesina
y los hilos de neuronas
salen de su boca
entretejidas hacia las estrellas
y la oscuridad
imprime una descarga eléctrica
el susurro potente de tu voz
sobre los oídos dormidos
cabalgando sobre el viento salvaje
de la eternidad.
Tu voz no es una luz rota
y la habitación oscura
es un bosque latente en la noche
con el sonido de miles
de luciérnagas cabalgando sobre el viento salvaje.
Tu voz es una luz que susurra
con destellos ocultos en la habitación
a quien sueña en la telaraña del tiempo
con todas las puertas del pasado
abiertas a la vez.
¿Qué flecha disparó tu garganta
que atravesó el viento salvaje y murió de frío?
Entre los susurros nublados del bosque
cabalgas sobre el viento del exceso
con tu voz compacta y directa.
Estoy enamorado de mi coche
A Roger Taylor
Ruge el viento por tu garganta,
los pistones de tus manos
aceleran los ritmos de la carretera
entre los acordes rotos del arpa
y los timbres sordos
de la guitarra precisa.
Enamorado de mi coche
voy hacia el alba
por carreteras salvajes
donde el rugido del viento
es una especie de magia
en la noche más callada
entre los susurros metálicos de las estrellas.
Sin tu rugido de fuego
las voces en Mercurio se apagarían
en la soledad de la órbita
y las armonías que trae el mes de mayo
morirían de frío,
heladas bajo un manto de diamantes.
Extiende tus alas
A John Deacon
Extiende tus alas
y haz volar los diamantes
que caen
desde el alma de tu Fender Preccision.
Haz volar los diamantes
hasta que alojen en los tímpanos del público
como un golpe que se llama redoble
con un re sostenido que se llama golpedoble
hasta que suene el polvo.
Arroja los diamantes
sobre el escenario
hasta que el polvo salte
de la garganta del público.
Sacude las partículas de tus alas,
no hay muchas oportunidades en la vida
para los chicos pobres,
no mires el escenario,
sube,
y haz saltar otra vez el sonido del polvo
con tu pie al son del ritmo ido.
Bajo presión
Deré-re-rero
direro direro
direeeeee-ro
direro
direeeeeeeee-ro
dere-re dere-re
dere-re
derero.
Que os den.
Pam-pam-pam
parabambam
pam-pam-pam
parabambam
Udubaba
udubaba
uduba-babuba
Presión,
la presión se arroja sobre mí,
la vida es como un temblor
oscuro y divino en la luz de las estrellas.
No hay muchas oportunidades en la vida.
¿Cómo puedo ser un agujero negro
para tragarme a las estrellas, al Universo entero?
¿O un valle para beberme todo el agua del río
que baja de la montaña?
Me estoy deshilando en finos acordes rotos
que se esfuman,
las estrellas me gritan,
el tiempo es un demonio,
el amor es un secreto sin fondo.
¿Por qué? ¿Por qué?
¡Ooooooooh!
Hoy me pasa la molécula de la escoria la factura del teléfono,
aún está tu carmesí sobre el vaso de plástico,
las flores de tu pelo se marchitan sobre mi almohada,
aún merodean apariciones del pasado,
el mar de tu voz se esfuma en la caracola…
Estoy harto de luchar como un gallo
en la ciudad de la muerte,
no sé jugar como un niño
con la presión sobre mí;
sólo me queda cerrar los sentidos
y explorar tierras soñadas.
¿Quién quiere vivir para siempre?
I
Poemario de sangre violenta, hoguera de versos caídos
como hojas de otoño en la agitada tierra de mayo,
profundo e imparable
ardes en la noche de los vientos húmedos.
Seremos viga de fuego, rama sin alma,
corderos espantados, farsa impagable,
adiós sin retorno, dueños de nada
en el milagro de la vida.
De todos modos, ¿quién quiere vivir para siempre?
Pero no se disolverá la voz de verso de Freddie
en gélidas aguas, ni se consumirá
en cenizas de fuego como se diluye
en la lejanía la nota musical en la afonía del espacio.
II
Ya quisiera tener el alma alas de pájaro aterrado
cuando se apaguen las luces de los ojos abiertos
pues el alma es sólo tierra de tubérculos húmedos,
solo carne de ternera putrefacta
absorbida por las raíces de la fuerte encina.
Pero de todos modos querido, ¿quién quiere vivir para siempre?
Ser memoria y habitar
en los sótanos oscuros de otros seres
no es suficiente recompensa
por cada peldaño que subimos
en el show de la vida
como un dios con el micrófono alzado al aire
vestido con casaca amarilla.
Pero dime, ¿quién quiere vivir para siempre?
No volaré, no sentiré,
pero os gobernaré en vuestras asustadas cavernas
apartando pesadas cruces de madera
y temblores de carne de gatos negros.
Seré onda y no partícula
consciente de nada y de todo.
III
Pero dime, ¿quién quiere vivir para siempre?
¿Tuviste ya tu oportunidad?
La muerte no es un misterio
para los que estuvieron muertos
antes de nacer.
Es lo mismo el alma que el barro,
pues el alma es tan sólo
polvareda de estrellas
como la crin del caballo al viento,
como un bajo con el corazón latiendo fuerte.
Por eso amigos,
cuando la voz de hueso pausada
atraviesa la luz del tiempo
el espectáculo debe ser continuado
por quienes aún tienen la suerte de caminar por la senda.
Reina de la noche
“Quizás a Freddie le gustaría ser el próximo Mick Jagger”. Mick Jagger
Llevan las amapolas de tu pelo negro
el polen blanco de la reina asesina.
Lanza el bastón cruzado de tu mano derecha
flechas de fuego en la batalla del ogro.
El golpeo de tu voz de ángel oscuro
quemó las voces de los lagos
convertidas en desiertos secos
y agujereó a los rugidos de los leones
convertidos en la afonía del rock.
Ahora, reina con los diamantes
de tu mano izquierda de azúcar negra
y tus alas de vampiro erótico;
baila con el diablo que te dio Belcebú
al ritmo de la banda
“donde quiera que el viento sopleeee…”
Viento, vieeentoooo,
vieeeeeeeen-tooooo…
Reina blanca
“Queen fue la mejor banda del día. Tocaron y sonaron mejor. Supieron aprovechar el tiempo. El mundo fue el mejor escenario para Freddie”. Bob Geldof, organizador de Live Aid
Gobierna el escenario del mundo
con tu bastón de plata.
Pantalones vaqueros claros ceñidos,
camiseta blanca de tirantes ajustada,
brazalete de diamantes sobre el brazo izquierdo,
reina de luz.
¡Que caiga el martilloooooo…!
¡Parsa-rá! ¡Plum!
¡Parsa-rá! ¡Plum!
¡Parsa-rá!
Pan-pan.
Nosotros somos los campeones del mundo,
brazos hacia el cielo,
dos palmadas
y manos abiertas al aire,
nadie salvo la reina blanca
nos puede rockear.
Que caiga la caja armónica del martillo
sobre nuestros tímpanos,
que la púa de seis peniques rasgue
las cuerdas rectas
desde la cejuela de nuestras cabezas
hasta los clavijeros de nuestros corazones
con el recto mástil de nuestras almas.
Nosotros somos los campeones del mundo
abrazados con lágrimas en nuestros ojos,
otro espectáculo acaba,
la vida continúa atrapados
en la ciudad de las luces apagadas.
Lucha por tus propósitos,
el tiempo desgasta el trémolo del alma,
no hay más existencia que esta.
La ciudad de la abundancia no está lejos;
allí el tiempo hace madurar
el sonido de la reina blanca en tonel de roble.
Los mejores días de nuestras vidas
“Si no fuera por las letras de Freddie no sé donde estaría. Queen significó todo para mí. Son campeones de verdad”. Axl Rose, Guns N’Roses
I
La guitarra de caoba de Brian
suena como todo un bosque macizo
sometido a un huracán.
II
En los sonidos vinolentos
de la guitarra de Brian
nunca se pone el sol.
III
Recogen las tres voces de ángel soldadas
de Roger, Brian y Freddie
la potencia de todo
un orfeón de ópera.
IV
Se impone el rugido de Roger
sobre la desgastada voz de Freddie
en la gira del derroche de fuego y humo
diseñada por John.
Volvemos sin un duro a casa,
pero hemos sembrado leyenda
en cada tierra conquistada.
Amor de mi vida
I
Amor de mi vida,
te llevaste mi respiración
cada vez que tu boca de agua y fuego
hacía florecer hojas frescas
de mis ramas de otoño.
II
Amor de mi vida,
me apresaste con tus ojos hondos de mar turbulento
y me cobijé envuelto en tus pechos
buscando la luz de verano.
Si me dijiste que me amabas
¿por qué destrozas ahora
el orbe que creamos juntos?
III
Amor de mi vida,
huelen aún las sábanas
al mar de tu entrepierna líquida
y todavía me quedo adormecido
entre las flores que tu pelo dejó
caer sobre la almohada.
En el salón el carmín purpúreo de tus labios
sigue húmedo sobre la última copa
y tu nombre me llama teñido sobre los muros
de los largos caminos de la noche.
Pero dime, ¿podré seguir solo y encontrar
algún día alguien a quien amar?
El milagro
I
Es un milagro que la cefeida,
un incendio provocado en el Universo
por la nebulosa de la creación,
vomite un gran vórtice voluble
por su boca antojadiza inflamada de fuego,
para crear un ser de neuronas cimbreantes.
II
La montaña se convierte en encina,
la encina en animálculo,
el animálculo en pez,
el pez en rata,
la rata en mono,
el mono en andrógino,
el andrógino en mujer,
la mujer pare a un hombre,
ambos, hombre y mujer,
se mudan en ser humano.
Es un milagro.
III
El corazón de un niño brotando
de las entrañas de su madre,
un bosque entero que florece de la carne férvida de la Tierra,
una nereida de lluvia sobre la arena de playa calada
por el mar salobre de mujer,
la voz de Freddie envuelta en los ecos de las cuerdas de Brian,
son un milagro.
IV
Algún día verá la humanidad
cómo no tendremos que arrodillarnos,
cómo el ser humano molerá sus cadenas y las engullirá
y se asfixiarán sus gemidos de ladrido aterrado.
Es un milagro lo que necesitamos para esto.

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